Adriana Costilla, integrante de la tradicional obra “Vida y Pasión de Dios Hombre”, compartió una historia marcada por la tragedia y la resiliencia, ocurrida durante los ensayos de Semana Santa.

En el marco de una nueva edición de la emblemática obra “Vida y Pasión de Dios Hombre”, que se representa cada año en Tafí del Valle durante Semana Santa, una de sus protagonistas conmovió al compartir un profundo testimonio de vida.
Se trata de Adriana Costilla, quien forma parte del elenco de esta puesta dirigida por el reconocido autor Carlos Kanan. En la obra, Costilla interpreta a una madre del pueblo que atraviesa la dolorosa escena de la muerte de su hijo, en representación de un pasaje bíblico.
Sin embargo, lo que ocurre en el escenario tiene un paralelismo estremecedor con su historia personal. Según relató, hace algunos años atrás, durante uno de los ensayos de esa misma escena, experimentó una sensación extraña, un vacío en el corazón que nunca antes había sentido. En ese mismo momento, su hijo sufría un accidente automovilístico que le costaría la vida.
“Fue un presentimiento muy fuerte”, recordó. Nadie de su entorno quiso darle la noticia de inmediato, pero al llegar al hospital, un médico le confirmó la tragedia.
Lejos de alejarse, Adriana encontró en el arte y en la fe una forma de sostenerse. Desde entonces, continúa participando de la obra con una entrega aún más profunda, buscando paz en medio del dolor y resignificando cada escena que interpreta.
Su testimonio no solo conmovió por la crudeza de lo vivido, sino también por el mensaje que decidió dejar: valorar el tiempo con los seres queridos. “Disfruten a sus hijos”, expresó, al recordar que perdió a su único hijo varón, siendo madre de tres mujeres.
La historia de Adriana Costilla se convierte así en uno de los relatos más impactantes de esta tradicional representación, donde la fe, el arte y la vida se entrelazan de una manera tan real como conmovedora.